¿Cuantas veces hemos escuchado: «Dios te Ama», «Dios es Amor», » Dios es bueno»?. El mensaje central que trajo Jesús al mundo fue ese:
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»
S. Juan 3:16 RVR1960
Es hermoso pensar en ese amor, sentirse amado y cuidado nos llena de una increible paz y sentimos que todo es sublime, hermoso.
En general, no nos gusta que nos hablen cosas duras, que nos saquen de nuestra zona de seguridad y confort. Posiblemente, porque lidiamos día a día con tantas cosas negativas que preferimos quedarnos con lo bonito de la palabra de Dios: versículos que nos animan y nos alientan en tiempos duros de dificultades.
Los que creemos, podemos decir libremente que existe Dios, pero no nos gusta mencionar que hay un diablo. Tendemos a pensar que Dios esta para bendecirnos, ayudarnos en todo lo que queremos y de la manera que nosotros queremos. «Dios es bueno», y creemos que por ser bueno, su deber es complacer todos nuestros deseos.
Mencione que no nos gusta hablar del diablo, el enemigo de Dios y de nosotros. Ni tampoco pensar en como Dios se siente cuando nosotros no le amamos a Él. Si mi querido amig@, a Dios le duele y le entristece cuando nosotros no le amamos, así como a nosotros nos duele cuando alguien nos rechaza o no nos quieren. La diferencia es que Dios siempre esta dispuesto a perdonar y a dar muchas oportunidades, lo que la mayoría de nosotros no hacemos.
Pero voy a tratar de mantenerme en la pregunta inicial que motivo esta reflexión: ¿Se enoja Dios?, y, ¿De donde saque esta pregunta?, bueno de abrir mi biblia y leer Nahum 1, que se titula: «La Ira vengadora de Dios». Un titulo muy fuerte para nuestros delicados oídos, con razón este libro de la Biblia no es tan conocido ni citado, la verdad sea dicha: ¡No nos gusta!.
«Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.»
Nahúm 1:2 RVR1960
Duras palabras, muy duras; ¿estas palabras para quienes son?. en este capitulo el profeta Nahum se refiere a la ciudad de Ninive. ¿Les suena esta ciudad?. Es la misma ciudad que el profeta Jonás prefirió desobedecer a Dios y no ir a decirles lo que le había mandado, porque era una nación muy malvada y les tenía mucho miedo. Mataban salvajemente y abundaba todo lo malo que podía representar al ser humano. Mas adelante en Nahum 3:1, se describe como Dios estaba viendo a esta ciudad y porque la consideraba su enemiga:
«¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje!»
Nahúm 3:1 RVR1960
Cuando decidimos hacer lo malo, estar en mentira, dañar a nuestro prójimo, no arrepentirnos y vivir deliberadamente de esta manera, Dios se enoja y nos considera sus enemigos.
Así que la respuesta a la pregunta es Si, Dios si se enoja y toma venganza. Pero: ¿Como estas palabras tan duras?, ¿No que Dios es amor y es bueno?. Si, Dios es amor y si leemos unos versículos más adelante en el capitulo 1, lo dice claramente:
«¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pie en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas. Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos.»
Nahúm 1:6-8 RVR1960
No olvidemos que para gozar del amor de Dios, nosotros también debemos dar amor, andar en justicia y dejar atrás lo malo. Por algo, el propósito de Juan el Bautista de preparar el camino de Jesús, al gritar por todos lados:
«En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. …. Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,»
S. Mateo 3:1-2, 7-8 RVR1960
Cristo nos llama a dar la media vuelta a lo malo, y dejarnos abrazar por su amor y bondad. Dispongamos nuestro corazón a escucharlo.
