En los tiempos del Profeta Daniel, en el Antiguo Testamento, existió un Rey que llego a ser muy poderoso, conquistando a Jerusalén y muchos otros reinos.
Para los judíos eran tiempos muy difíciles, otra vez habían caído en cautiverio y servidumbre. ¿Las razón?, la misma de siempre: la desobediencia y el apartarse de Dios.
Este Rey no conocía a Dios, y pensaba que todo lo que tenia había sido por su mano y merito. Pensaba que su poderío se debía a sus habilidades y fortalezas. Sin embargo, Dios lo usa como ejemplo para mostrarnos que el único que tiene autoridad y poder es Él.
Algunas veces perdemos de vista que las cosas que pasan a nuestro alrededor, Dios esta en control de ellas. Hay algunas que nos parecen terribles, pero Dios las permite por un propósito mas elevado que en el momento no logramos entender.
Por ejemplo, el que Dios permitiera que este Rey invadiera a Jerusalén, y los judíos tuvieran que vivir esta amarga experiencia, tuvo que ser necesaria para mostrar lo que a Dios le desagrada y lo que Él espera de su pueblo.
No dejamos de pensar que Dios es bueno y nos ama, pero en ese amor busca nuestro bien, y algunas veces, por culpa de nuestro mismo andar, permite situaciones muy duras para que volvamos al camino correcto.
No dudemos ni un momento que Dios esta en control de todo, pongamos en duda nuestro caminar y reconsideremos lo que estamos haciendo, y lo que debemos dejar de hacer para vivir una vida llena del gozo que Dios nos quiere entregar.
«Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.»
Daniel 4:35-37 RVR1960
