Cuando somos niños, no hay época mas esperada del año que Navidad, ese día que nos deberían traer el regalo que pedimos porque hemos sido «buenos».
A medida que vamos creciendo, se va perdiendo un poco la emoción por los regalos, y va creciendo el interés de pasar un buen tiempo comiendo y bebiendo con la familia y los amigos.
A los niños se les enseña a esperar esos regalos del «Viejito Pascuero» o Santa Claus, muchos ni siquiera saben que es lo que se celebra, solo que es una fecha, para estrenar ropa, recibir y dar regalos, comer y beber en exceso y tratar de sentirse feliz con eso.
En esta época convulsionada, llena de mucho odio y calamidades, donde la tecnología nos permite vivir en tiempo real los desastres y terribles noticias que suceden a kilómetros de distancia, solo queremos por un día pensar que al dar un regalo, y al recibirlo, esas penas se disminuyen.
Pero se trata por todos los medios de que se olvide la verdadera razón que se esta celebrando. Por ejemplo: la tradición del arbolito ha desplazado la del colocar el «Nacimiento o Pesebre». Conseguir adornos con la figura y rostro de Santa Claus, es muy común, y cada vez más difícil conseguir esas con la imagen de una humilde pareja con un bebe envuelto, rodeado de paja y animales.
Se ha olvidado o se quiere hacer olvidar, a ese bebé especial que muchos siglos antes fue anunciado su nacimiento:
«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel» Isaías 7:14
Pero, ¿Qué tiene este bebé de especial?, ¿Por qué hay que celebrar este día?. Y la respuesta de eso también fue anunciada anteriormente:
«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.» Isaías 9:6
Los judíos sabian que esa promesa se iba a cumplir, anhelaban ese Mesias que los iba a salvar de sus opresores. Pero, no pudieron aceptar que ese humilde niño que habia nacido entre animales y tan pobremente era ese Rey que ellos esperaban.
¿A cuantos de nosotros nos ha pasado de igual manera?, ¿cuantos creemos que Dios deberia hacer las cosas de una manera y cuando no pasan así, entonces no entendemos y no aceptamos su voluntad?. No negamos que Dios va hacer las cosas, pero pensamos que las va hacer de acuerdo a nuestras ideas y forma de verlas, olvidando lo que dice la palabra que:
«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.»
Isaías 55:8 RVR1960
El nacimiento de Jesús no solo nos habla del regalo maravilloso que Dios nos dio para mostrarnos su amor, haciendose hombre para sufrir lo que nosotros mereciamos sufrir, sino que nos enseña la humildad que El Padre quiere que aprendamos de El. El Todopoderoso, Omnipresente, Creador del Cielo y la Tierra, el Alpha y Omega, decidio venir a este mundo de la manera mas humilde que habia para nacer: en un sucio pesebre.
Vamos a leer Lucas 2:10-14:
» Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
!!Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! »
Lucas 2:10-14
¡Dios te Bendiga!
