Dicen que el miedo es una emoción que nos ayuda a sobrevivir, porque nos advierte de cuando hay peligro, y acciona nuestros químicos para que huyamos de ese peligro que nos abruma. Pero, ¿Qué pasa cuándo dejamos que el miedo sea lo único que nos guíe?, ¿Cuándo por miedo dejamos pasar la oportunidad de hacer cosas asombrosas?, ¿Cuándo ese miedo no es real y solo esta en nuestras mentes?.
Siempre he sentido terror de caerme, mis piernas tienen marcas de haber sufrido mucho por esto; y por este miedo, nunca me he animado a montar y andar en una bicicleta, ¿resultado?, hoy día veo a muchas personas disfrutando de andar en bicicletas y de sus beneficios, y me encantaría hacer lo mismo, pero me siento limitada por mi miedo.
Así nos pasa continuamente en nuestras vidas: por miedo dejamos de hacer lo que nos corresponde hacer porque nos resulta abrumador, como le paso a Jonás cuando Dios le dio una responsabilidad, y por miedo, trato de huir en la dirección opuesta. Leamos Jonás 1:1-2:
«2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.
3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.»
Dios quería usar a Jonás para darle una oportunidad a todo un Pueblo (Nínive). Quería que llevará su palabra de arrepentimiento a todo un pueblo que estaba completamente sumido en pecado y maldad. Pero a Jonás le dio miedo, ¿Porqué le dio miedo? Porque Jonás pensó que no lo iban a escuchar y podrían hasta matarlo. El error de Jonás es que realmente no entendía quien era Dios. Pensó que podía huir de la presencia de Dios al irse a otro país. Que, como Dios era bueno y misericordioso, al final iba a perdonar a todos sin que las personas cambiarán su mal vivir. Cuando no conocemos a Dios, estamos llenos de pensamientos que no son ciertos y que nos llenan de mucho miedo. Igual que Jonás, dejamos que nuestras emociones sean las que nos guíen a tomar las decisiones, y no descansamos en Cristo y no nos dejamos guiar por Él.
Pero Dios nos ama tanto, que realmente quiere que lo conozcamos, y si es necesario nos hace pasar por terribles situaciones para que así sea. Dios permitió que Jonás viviera una tormenta, para que entendiera cuál era su propósito. Literalmente, cuando nos echamos a dormir en vez de hacer lo que somos llamados a hacer, Dios puede usar tormentas en nuestra vidas para despertamos.:
«4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.
5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.
6 Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.»
Jonás 1:4-6
Hay gente a nuestro alrededor clamando y llorando para que nos despertemos, para que cumplamos lo que tenemos que hacer. Para que dejemos nuestros miedos y excusas y llevemos la palabra de vida que ellos necesitan. Para que ellos también
puedan ver y entender del poder y amor de Dios en sus vidas:
«8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?
9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra
10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado….
16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.» Jonás 1:8-10, 16.
A pesar de las equivocaciones Jonás, Dios también las usó para que estos marineros lo conocieran. Seamos lo suficiente sabios y valientes, para no tener que vivir estas tormentas en nuestras vidas, sino que podamos brillar con la Luz de Cristo en la vidas de las otras personan, reflejando el amor de Cristo en ellos.
Recordemos que nuestros miedos lo vencemos:
– ORANDO: Podemos pedirle a Dios su fuerza y paz.
– LEYENDO LA BIBLIA: A veces Dios se siente lejos de nosotros en las pruebas porque nos hemos alejado de su palabra.
– RECORDANDO EL AMOR PERFECTO DE DIOS.
¡Dios te Bendiga!
