Cristo siempre hablaba comparando la vida del cristiano con ejemplos reales cotidianos para que pudiéramos entender el significado de lo que nos quería enseñar.
Pensando en esto, y en el tema de este mes que estamos estudiando en nuestra reunión dominical, el cual es : «Una Vida Fructífera», y viendo las pocas plantas que tengo a mi cuidado en mi balcón, comencé a pensar cuales serían las causas más frecuentes por las que las plantas de mi balcón no estuvieran tan verdes y frondosas como me gustaría, a pesar de cada día estoy pendiente de regarlas. Así que busque cuales podrían ser las causas de que mis plantas no estuvieran dando los frutos y colores que me gustaría. Las causas que conseguí fueron las siguientes:
1 Falta de luz
2 Exceso de agua
3 Falta de humedad ambiental
4 Temperatura adecuada
5 Cambio de maceta
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Veamos estas mismas causas en nuestra vida cristiana, que no estarían permitiendo que tengamos la vida fructífera que nuestro Padre Celestial diseñó para nosotros:
1. Falta de Luz:
Juan 8:12, Jesús, la luz del mundo
«12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»
Este versículo es muy claro, nuestra luz proviene de Cristo, pero: ¿A qué luz se refiere?. Pienso que uno de los propósitos de que Jesús viniera a este mundo, fue a mostrarnos en carne propia como espera que vivamos, y en que invertir nuestro tiempo mientras estemos aquí.
Cuando se habla de una vida exitosa o «fructífera» en estos tiempos, se nos ha querido vender la idea de que tenemos que enfocarnos en conseguir dinero en exceso, las casas más bellas, los autos más lujosos, los trabajos mas demandantes y muy bien pagados, vivir de fiesta en fiesta, un cuerpo de modelo de portada de revistas, entre otras cosas.
Aunque si bien cada una de estas cosas, en sí mismas no son malas, al contrario, nos proporcionan cierta comodidad y gusto, la verdad es que en todas ellas, se busca es que nuestro ego y orgullo sean los primeros. Por tratar de conseguirlas, es muy fácil caer en una vida llena de presiones, cansancio y estrés que solo nos apartan de disfrutar de lo que realmente importa.
En muy pocas partes se dice que una vida fructífera esta en sentir el gozo y la paz de disfrutar ver la provisión que Dios tiene para nosotros, que podemos compartir en ayudar al prójimo, en compartir tiempo de calidad con nuestros seres queridos, en preocuparnos para que las personas puedan conocer el amor y la paz que solo una real comunión con Dios nos da.
Muchos de nosotros asociamos la luz, con entendimiento, por ejemplo: cuando nos viene una buena idea, normalmente uno dice: ¡se me prendió el foco!. Es por esto que uno de los significados que podemos darle a este versículo, es que Cristo es nuestra luz, nuestro entendimiento, para que podamos ver claramente en que enfocarnos y el camino que debemos seguir.
2 Exceso de agua:
Juan 4:13-14, Reina-Valera 1960
«13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.»
Como dicen: todo en exceso es malo, y la mejor aplicación que puedo pensar al leer esto, es cuando queremos vivir vidas religiosas fanáticas, cuando llevamos al extremo las conductas que según algunos criterios rígidos se deberían vivir, como por ejemplo: sectas que han llevado al suicidio colectivo de muchas personas, al mal interpretar la palabra de Dios, o legalismos que fueron abolidos por el sacrificio de Cristo en la cruz, es decir, cuando no entendemos que nuestra salvación es por gracia, no por obras, y se ponen estas «obras» por encima de la gracia y el amor.
Si leemos la biblia, esto fue lo que le paso a los Fariseos y Escribas en los tiempos de nuestro Señor Jesucristo, se enfocaron tanto en cumplir con la ley, que se volvieron hipócritas y perdieron el verdadero enfoque que era amar a Dios y a sus prójimos. Lo más fuerte de esto, fue que el mismo Cristo los reprendía fuertemente, eso nos habla de que Dios no espera que vivamos vidas perfectas, sino que dejemos que sea Él el que nos perfeccione a su voluntad:
2 Corintios 12:9, Reina-Valera 1960
«9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.»
No quiere decir esto, que vamos a ser descuidados y vivir una vida sin control, sino que tenemos que aplicar primero el punto anterior, ver la vida a través de la luz de Cristo, cuando estuvo aquí en la tierra y aplicar las enseñanzas verdaderas de su palabra.
3 Falta de humedad ambiental
Juan 16:33, Reina-Valera 1960
«33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.»
El vivir en una sociedad que se ha apartado de Dios, que cada vez mas a lo malo le dice bueno, en un mundo donde el príncipe de las tinieblas actúa, como lo dice en la palabra en:
1 Juan 5:19
«Sabemos que somos de Dios, y {que} todo el mundo yace bajo {el poder del} maligno»
Juan 8:44
«Sois de {vuestro} padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.»
Juan 15:18-19
«Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia.»
Es decir, vivimos en un ambiente que le hace falta el agua viva que da Cristo, pero lo bueno es que tenemos promesa:
Juan 16:20
«En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»
Estos versículos los tenemos que tener muy presentes cada día, para que no permitamos que la falta de fe y amor a nuestro alrededor no seque nuestros corazones, endureciéndolos, sino que permitamos fluir el agua viva que Cristo pone en nuestros corazones, recordemos el versículo:
Romanos 12:21 RVR1960
«No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.»
4 Temperatura adecuada
Apocalipsis 3:15-17, Reina-Valera 1960
«15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.»
El vivir una vida cristiana a medias, nunca nos trae algo bueno; al contrario, vivir en esa disyuntiva, solo nos provoca culpa, confusión y amargura. Porque a pesar que queramos acallar al Espíritu Santo que vive en nosotros, siempre nos recuerda que no estamos haciendo lo correcto, y no podemos disfrutar de las bendiciones que Dios ha preparado para nuestras vidas. Siempre cuidemos de avivar el fuego del Santo Espíritu en nuestras vidas, tomando cada día la decisión de seguir la luz de Cristo.
5 Cambio de maceta
Mateo 13:31-32, Reina-Valera 1960
Parábola de la semilla de mostaza
«31 Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;
32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.»
Así como la semilla de mostaza es la más pequeña, pero al ir creciendo, sus raíces también lo hacen, y se van profundizando en la tierra, para que se pueda levantar un gran árbol, lo mismo nos ocurre a nosotros cuando vamos creciendo en el conocimiento de la palabra, nuestras raíces también van a necesitar más espacio en nuestros corazones, y es muy probable que necesitemos un cambio de maceta; y durante este proceso, por un tiempo nuestras raíces quedan expuestas y nos sintamos desprotegidos, pero tenemos que tener la seguridad que en estos tiempos, Dios nos esta moviendo a una espacio mas grande y para que tengamos lo necesario para que sigamos creciendo en su voluntad. Como dice su palabra:
Efesios 3-4, Reina-Valera 1960
«16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.»
Lo importante es que recordemos, que así como las plantas en si mismas, no son responsables de su existencia, sino que Dios las diseño y es responsable de su crecimiento, de la misma manera, nuestro crecimiento espiritual depende de cuan dispuesto este nuestro corazón en permitirle obrar y perfeccionarnos. Como lo dijo Pablo:
1 Corintios 3, Reina-Valera 1960
Colaboradores de Dios
«6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.»
Recordemos de aplicar estos consejos y busquemos vivir vidas que den hermosos frutos.
