Angustiados como Jesús en el Getsemaní

En las ultimas semanas hemos vivido a nivel mundial niveles de angustia y estrés muy fuertes. ¿Pero que es lo que causa esta angustia?.
En lo personal creo que es el miedo a morir. Ninguno queremos enfermarnos, ni mucho menos estar en peligro de muerte. Nos preocupa escuchar cuantas personas se contagian y mueren todos los días. Pero, ¿Qué podemos hacer en estos momentos de angustia?. Vamos a leer un momento en la vida de Jesús, en que sintió en su carne todo el estrés que puede vivir una persona: saber que va a morir.

Jesús sabia el propósito por el cual había venido a este mundo: morir por nuestros pecados, sufrir el castigo que nosotros merecíamos, pero también sabía lo que el Padre le había prometido si le obedecía. Pero a pesar de esto, al estar en su forma humana, experimento las emociones y sentimientos que nosotros vivimos. El haber sentido estas emociones, Jesús nos enseño lo que debemos hacer cuando nos sentimos angustiados, veamos en Marcos 14:32 al 42, lo que experimento Jesús en la víspera de su arresto, al ser traicionado por uno de los suyos, en donde nos enseña como debemos reaccionar en momentos de intensa angustia. Vamos a estudiarlo paso por paso :

1. Se apartó con sus más íntimos

«Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. «

Marcos 14:32-33‭ RVR1960

Un error que podemos cometer cuando nos encontramos angustiados es aislarnos, mantenernos solos cuando pasamos por momentos difíciles. Jesús nos enseña lo importante de rodearnos de las personas que queremos y en las cuales podemos confiar. En Génesis, Dios dice: no es bueno que el hombre este solo, le haremos compañía idónea.

Algunas veces, por orgullo no reconocemos que somos débiles y que necesitamos ayuda, pero Cristo nos enseña que no debemos temer en mostrarnos vulnerables, con aquellos que son nuestros mas cercanos.

Habiéndoles dicho Jesús que Él era el Hijo de Dios, el Cristo, todos los milagros que había hecho enfrente de ellos, no le impidió el compartir su pesada carga con ellos, sus amigos íntimos.

Es importante ver a quien escogió, estaban los once discípulos con él, ya Judas se había ido a traicionarlo, pero solo a Pedro, Jacobo y Juan fue con los que compartió su estado.¿Porque solo a estos tres discípulos?, para mi no es casualidad que sean los discípulos que más se nombran en la biblia y que más demostraron el amor que sentían por el Señor. Siendo además los discípulos que más corrigió Jesús.

Es decir, Jesús busco apoyo en aquellas personas que el sentía le amaban incondicionalmente.

Cuando estemos angustiados, compartamos nuestros sentimientos y emociones a esas personas que nos amen, y estén con nosotros.

2. Exteriorizo sus sentimientos

Cristo manifestó como se sentía, compartió lo que tenía en lo más profundo de su corazón.

«Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; »
Marcos 14:34‭ RVR1960

Lucas narra con más detalle lo angustiado que se encontraba Jesús:

«Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.»
Lucas 22:44 (RVR1960)

La angustia que sentía nuestro Señor era muy intensa, tanto que su cuerpo transformó inconscientemente todas estas emociones en una afección orgánica, lo que hoy conocemos como somatizar .

Cuando estamos angustiados, Cristo nos enseña que debemos hablar sobre eso, mostrarnos vulnerables y compartir nuestros pensamientos, no con todo el mundo, pero si con aquellos que son los mas cercanos y que nos puedan apoyar con lo mas importante: la oración.

3. Les pidió a sus amigos que oraran:

«…quedaos aquí y velad.»
Marcos 14:34‭ RVR1960

La ayuda que pidió fue solo que oraran. En Lucas dice: y orad para que no entréis en tentación.

Cuando alguien comparta con nosotros su angustia, tendemos a angustiarnos por esa persona también, pero Jesús nos enseña que solo debemos orar y confiar que Dios va obrar.

4. Se apartó a orar con el corazón derramado:

«Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. «

Marcos 14:35‭ RVR1960

No hay nada que agrade más a Nuestro Padre Celestial que un corazón contrito y humillado, como decía el salmista.

«Un corazón contrito y humillado no despreciaras tu, Oh Señor»

Debemos recordar que Dios nos ama, y que cuando confiamos en Él, y ponemos nuestras vidas a su servicio y somos obedientes, aunque estemos en valles de muerte, en tempestades, en pandemia, o en situaciones que sintamos desfallecer, El no nos va a dejar y que de eso que vemos tan horrible, Él lo va a transformar en una gran bendición para nuestras vidas

5. Le dijo al Padre lo que sentía y lo que quería

«Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa»
Marcos 14:36‭ RVR1960

Dios siempre esta dispuesto a escucharnos, y debemos hablar con Él. A Dios le agrada que conversemos con El, de la misma manera que lo hacemos con nuestros amigos. La palabra Abba, es una expresión muy dulce que se puede traducir como «papito». Cristo nos muestra, como en momentos de dolor intenso, debemos ir a los brazos del «papito», estar en intimidad con Él y dejar que nos consuele.

En Lucas dice que un ángel lo confortaba:

«diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.»

Lucas 22:42‭-‬43

Dios siempre va a enviar ayuda a nuestro socorro, tenemos que tener esa plena confianza y no desfallecer.

6. Acepta la voluntad de Dios

«mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. «

Marcos 14:36‭ RVR1960

Si Dios nos está llevando por el valle de sombras de muerte, es porque sabe que lo tenemos que atravesar, ya sea por cosas que tenemos que aprender, o que tenemos que desarrollar, o que debemos soltar, y solo en este valle lo vamos a poder entender.

Siempre nos dicen: «no preguntes ¿Por qué?, pregunta ¿Para qué?. Aprendamos a superar estos valles, abriendo nuestras mentes a buscar el «¿Para qué?», identificando aquellas cosas en las que necesitamos trabajar para alcanzar lo que Dios espera de nosotros.  Recordemos este versículo:

«¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?»
Mateo 7:9‭-‬11

Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, y algunas veces no nos da lo que pedimos sino nos da lo mejor. Es por esto que en momentos de angustia debemos confiar que Dios tiene lo mejor para darnos.

7. Persistente en la oración

Cristo persistió en la oración a pesar de que sus amigos no.

«Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.»
Marcos 14:37-42‭ RVR1960

En resumen, Jesús nos enseña que cuando estemos angustiados debemos:
1. Buscar a nuestros seres queridos más íntimos
2. Compartir nuestros sentimientos con los que nos aman
3. Pedir a nuestros seres queridos que oren por nosotros y por ellos
4. Orar al Padre Celestial con el corazón derramado
5. Hablar con Dios como nuestro Padre, diciéndole exactamente lo que sentimos y lo que queremos
6. Aceptar la voluntad de Dios, confiando que El quiere lo mejor para nosotros
7. Persistir en la oración

Hay situaciones en las debemos pasar valles de sombras de muerte. Como dice el Salmos 23:

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Salmos 23:4 RVR1960»

Al predicador Charles Stanley, le escuche decir: entre dos cimas de montañas, siempre hay un valle, y Dios siempre nos quiere llevar de una cima a otra cima mas alta. Pero para llevarnos a esta otra cima, debemos pasar por un valle, y algunas veces son valles de sombras de muerte.

Igual que con Jesús, Dios tenia un propósito más elevado con su unigénito, darle toda la gloria y honra, pero Jesús tuvo que pasar por el valle de sombra de muerte. Jesús sintió la angustia del momento, la experimento, la compartió y rogó no pasar por eso, pero también entendió el propósito de ese «trago» amargo y se esforzó y fue valiente, como siempre nos ha mandado ser el Señor:

«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.»
Josué 1:9 RVR1960″

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *