Esta semana he estado «jugando» con una aplicación que permite simular compra y venta de acciones en la bolsa. Resulta que he podido producir una ganancia de mas de 6 mil dolares en una semana: ¡Nada mal! ¡Ojala fuera dinero real!
Todos lo días vamos al trabajo, sacrificando tiempo, sueño, comodidades y todo por un propósito: ¡El pago al final del mes!
En fin, podríamos decir que una de las cosas que mas buscamos toda nuestra vida es «El Dinero». Si no me creen, pregúntese que es lo primero que lo enseñan a uno cuando va a la escuela: «estudia para que cuando crezcas seas alguien, tengas dinero y puedas ser feliz».
¿Es el dinero en si malo?, en realidad no lo creo, de hecho, en muchos personajes bíblicos vemos que Dios bendice con muchas riquezas a sus hijos, ejemplo: Abraham, Job, David, Salomón, y mucho otros. Definitivamente, lo que esta mal es como tratamos al dinero.
A través de la historia del «rico insensato», en Lucas 12:13-31, veamos que nos dice Jesús sobre esto:
«Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.»
Lucas 12:13
Evidentemente, aquí existía un problema familiar, dos hermanos discutiendo por la herencia, uno había tomado todo, y se negaba a compartirlo con el otro. El reclamo era justo, al parecer, uno se estaba aprovechando de la situación, el otro, busca a Jesús, no como un salvador, sino como un abogado, un juez, con ojos puesto en el mundo y sus cosas. Pero, ¿Qué le responde Jesús?:
«Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? »
Lucas 12:14
Por su respuesta, me hace pensar que Jesús le quería decir: ¿Vienes a mi con tus ojos puesto en lo material? ¿ Vienes a mi para darte lo que quieres en este mundo? ¿Para quien es tu corazón?.
«Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. »
Lucas 12:15
No hay nadie quien conozca mejor la intención de nuestro corazón que Jesús, y para recordarnos en donde deben estar nuestras prioridades, nuestros ojos, nos habla diciendo:
«También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios».
Lucas 12:16-21
Fíjense que el hombre rico piensa que al tener muchas riquezas, su alma ya esta tranquila, puede tener paz y vivir plácidamente; si esto es cierto: ¿ Por qué hay millonarios que se suicidan o entran en depresión?; Jesús mas arriba lo responde: «porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee».
Entonces, ¿ En que consiste nuestra vida?, creo que lo mas importante que podemos tener es sentirnos tranquilos, y Jesús nos dice:
«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo».
Juan 14:27
Para cerrar esta reflexión, regresemos a unos versículos anteriores en Lucas 12:22 al 31
«Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.»
Lucas 12:22-31
