¿Cuántos hemos participado en eventos deportivos?, los que no gozamos de buenas aptitudes físicas, sabemos que el rendimiento que pudiéramos tener sin la apropiada preparación, va ser bastante precaria, por no decir pésima. No he visto a ningún deportista, que no se esfuerce mucho, y sude horrores para alcanzar la gran victoria.
Hace algunos años, tuve la bendición de vivir unos meses en Jamaica, y la oportunidad de conocer de cerca a Usain Bolt. Para quienes no lo recuerden, Usain Bolt ha sido un atleta olímpico de carreras, la velocidad que desarrollaba corriendo era impresionante, y en varias ocasiones, rompía sus propios récords. Pues, me toco ver de cerca como eran sus entrenamientos, el entrenaba en la misma universidad que yo estudiaba, y todas las tardes, yo iba a dar una agradable, corta y «ligera» caminata en el campo olímpico de la universidad, con la esperanza de perder unos kilos y ponerme en forma, mientras lo veía a él, amararse a la cintura paletas de carga con neumáticos encima, para arrastrarlas mientras corría a su máxima velocidad en la grama de todo el campo. Evidentemente, los dos queríamos lo mismo. ponernos en forma, pero la preparación que yo estaba haciendo, a la que él hacia, no eran de la misma medida. Y los resultados fueron evidentes: yo no logre ponerme en forma, mientras él ganó varias medallas.
De igual manera nos ocurre a nivel espiritual, Dios nos quiere preparar para esa gran carrera que tenemos por delante, como dijo Pablo:
«Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.» Hecho 20:24
Cuando enfrentamos situaciones difíciles, nos cuesta verlo como algo bueno, cuando estamos en medio del dolor y del sufrimiento, rara vez le vemos sentido, y lo que quisiéramos es no vivir esa situación. De hecho, los que logramos mantener algún grado de conexión con Dios, solo le pedimos que nos saque de esa tormenta. Y esa plegaria puede durar por mucho tiempo, y no lo entendemos e inclusive nos frustramos.
Varios ejemplo de esas situaciones la vemos en los grandes siervos y héroes de la fe a través de la biblia. La vida de José, Moisés, David y mucho otros, tuvieron estas temporadas de preparación. Si, estas épocas de preparación, así como Usain tenia que prepararse a lo máximo de su capacidad para tener resultados increíbles, de la misma manera el Señor prepara a sus hijos para alcanzar las más grandes victorias.
¿Pero es necesario tanto dolor y sufrimiento?, todo deportista sabe que el musculo crece solo cuando sus fibras se rompen, y el proceso de sanación del musculo es lo que le permite formar más musculo y crecer más. Por eso duele nuestros músculos cuando nos ejercitamos, se necesita romper y formar mas.
Desde mi experiencia, lo he visto de la misma manera a nivel espiritual, hay situaciones que me han quebrado, literalmente, y el proceso ha sido largo y doloroso. Pero esto, me ha permitido crecer y al tener que vivir situaciones similares, he notado como se ha desarrollado la musculatura necesaria para saber como enfrentarlas.
Santiago, otros de los discípulas de Jesús, también lo entendió de manera similar, cuando dice:
«Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.»
Santiago 1:2-3 RVR1960
La palabra dice: angosto es el camino que lleva a la salvación, esto habla de que, vamos a estar incomodos por un tiempo, aprendiendo como caminar, desarrollando las habilidades necesarias para no caernos, pero de igual manera como los esfuerzos que hacen durante los entrenamientos los grandes deportistas para recibir su medalla, así también a nosotros se nos tiene preparada esa recompensa:
«Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.»
Santiago 1:12 RVR1960
Dios nos ayude a entender en medio de nuestras tormentas, el gran propósito que esta detrás de ellas.
