¡Jehová es mi Pastor!, confiando como David

Buscando una palabra que compartir, el primer versículo que encontré fue Salmo 23:4

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Salmos 23:4 RVR1960

Y pensé: excelente palabra para compartir. Sin embargo, al leer el capitulo entero, no supe que más añadir a lo que expresa el salmista:

«Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmos 23:1‭-‬6 RVR1960»

¿Qué podemos decir de este capitulo que el salmista no lo diga más claramente?, pienso  que muy poco, para no decir nada.

Sin embargo, pensando en la persona que escribió tan hermoso pasaje, ¿ De dónde saco su inspiración?, ¿ De una vida hermosa sin sinsabores ni problemas?. Pues no, lo escribió un hombre que estaba siendo perseguido injustamente para matarlo. Qué su principal enemigo era el Rey de su nación, al cuál había ayudado. Un hombre que vivió años escondiéndose en cuevas, teniendo a su cargo a un gran numero de hombres, mujeres y niños que lo seguían como su líder, y a los cuales el debía asegurarles comida y protección. Que cada día no sabía si ese era su ultimo día. Un hombre angustiado y presionado sobremanera. Creo si alguien ha experimentado estrés, ha sido David, quien lo vivió plenamente y por muchos años.

Pero David también era un hombre que había puesto toda su confianza en Dios, tanta, que no dudo defender el nombre de Jehová ante un gigante de tres metros que se burlaba de Dios, siendo apenas un pequeño joven.

David, en comparación con sus hermanos, hombres fuertes, de gran contextura y atractivo, lucia pequeño y frágil, tanto que el profeta Samuel se asombro de que este jovencito fuera el que Dios había elegido para reemplazar al Rey Saul.

No tengamos miedo al pasar momentos de angustia, aprovechemos esos momentos para acercarnos tanto a Dios que podamos sentir el calor de su amor y protección. Así como lo sentía David en esas oscuras cuevas, posiblemente con hambre, y temiendo por su vida, pero con la convicción de que Jehová era su pastor.

Pienso que David comparaba a Dios con su pastor, ya que el había sido uno, y sabia lo que era capaz de hacer por una oveja de su rebaño. De hecho, lo hizo, se enfrento y mato osos y leones por sus pequeñas criaturas. Sabia el amor que un pastor desarrolla por sus ovejas, y que era capaz de entregar su propia vida para que sus ovejas estuvieran a salvo. Ademas, que siempre les buscaba el mejor lugar, para que tuvieran buen alimento y agua, resguardadas del peligro.

David entendía que el amor de Dios para con el, era así de fuerte, o mucho mayor. ¿De donde saco David ese conocimiento?, ¿Seria de estar solo en situaciones extremas, que su única ayuda podía solo venir de Dios, al cual el clamaba?. David sabia que no era fuerte, que no tenia ni el tamaño ni la fortaleza para enfrentarse a estos grandes animales, pero sabía que Dios estaba con el y lo iba ayudar. Sin duda, David tenia un corazón valiente y esforzado, como le agrada a Dios que seamos, pero lo que más le agradó a Dios de David, fue la confianza plena que ponía en Él.

Al leer los salmos que escribía David, vemos como sus sentimientos fluctuaban entre la angustia, tristeza, depresión y la alegría y el gozo de saber que Dios estaba con el. Pero en todos estos salmos, vemos como David siempre pone a Dios como su ayudador, ya sea implorando ayuda, perdón, o alabándolo por sus bondades. David nunca dejó de buscar a Dios ni de aferrarse a Él en sus momentos mas oscuros. La razón el mismo la dice: porque Jehová era su pastor.

Lo maravilloso de todo esto, es que nosotros podemos tener ese mismo Pastor que nos cuide, ayude y provea, solo tenemos que buscarlo, amarlo  y confiar con el mismo corazón que lo hacía David.

2 comentarios

Responder a Adriana Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *